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Así se recoge el Berberecho de Noia: los aparejos que marcan la diferencia

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La diferencia del Berberecho de Noia está también en la forma de recogerlo. Un trabajo artesanal, basado en la tradición y el conocimiento de generaciones de mariscadoras y mariscadores de la ría y en una selección de herramientas que favorecen la sostenibilidad de los bancos marisqueros y contribuyen a la calidad del producto.

Frente a los límites generales del marisqueo en Galicia, el plan de gestión de Noia establece requisitos más selectivos: dientes mucho más cortos, mayor separación entre las varillas y determinadas artes que no están autorizadas.

No son simples diferencias técnicas. Son medidas que reducen la penetración en el sustrato y permiten que los ejemplares más pequeños permanezcan en la ría. Una forma de trabajar que refleja los valores del sello Berberecho de Noia: pesca artesanal, protección del recurso y excelencia desde el origen.

Dientes más cortos

El Berberecho de Noia se recoge de manera artesanal, tanto a pie como desde una embarcación. En el marisqueo a pie se emplean herramientas manuales como el sacho, el angazo o rastrillo y la gancha. En la modalidad a flote se utilizan rastros manejados directamente por los profesionales. Pero ¿qué tienen de diferente?

El Plan de Gestión de la Cofradía de Pescadores de Noia establece medidas específicas para los rastros utilizados desde embarcación y para las rañicas o ganchas a pie. Mientras que la normativa general permite dientes de hasta 15 cm y fija una separación mínima de 17 mm entre las varillas, en Noia los dientes no pueden superar los 6,5 cm y las varillas deben estar separadas un mínimo de 20 mm.

Los dientes más cortos penetran menos en el sustrato y permiten una extracción más superficial. Esto reduce la cantidad de sedimento que se remueve y limita la alteración física del banco marisquero.

Más separación entre varillas

Los tres milímetros adicionales entre las varillas tienen una función importante: facilitan que los berberechos de menor tamaño pasen entre ellas y permanezcan en el banco marisquero. Esta selección más exigente contribuye a una de las características que distinguen a la marca: incluso el Berberecho de Noia más pequeño es más grande que la media.

La herramienta actúa como una primera medida de selección durante la propia recogida. No sustituye los controles posteriores ni los requisitos de talla, pero contribuye a evitar la extracción de los ejemplares más pequeños y favorece que puedan continuar su desarrollo en la ría.

Esta diferencia demuestra que la sostenibilidad no depende únicamente de los calendarios, las cuotas o los controles en lonja. También está presente en el diseño y las dimensiones de las herramientas con las que se trabaja cada día.

No a las artes remolcadas

Otra diferencia importante es que el Plan de Gestión de Noia no incluye entre las artes autorizadas ni la horquilla —permitida por la normativa general y contemplada en planes de otras zonas— ni los rastros remolcados a motor.

La horquilla puede penetrar a mayor profundidad en el sustrato, mientras que los rastros remolcados ejercen una acción continua sobre una superficie más amplia.

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Al prescindir de estas artes, se reduce la intensidad con la que se remueve el sedimento y se limita la alteración física de los bancos marisqueros. Esto favorece una extracción más controlada y respetuosa con el fondo, esencial para conservar el hábitat en el que crece el berberecho y garantizar la continuidad del recurso.

La pesca sostenible, una garantía del sello

La forma de mariscar en Noia es una de las garantías recogidas por el sello Berberecho de Noia · Rías Gallegas · Pesca Artesanal. El distintivo no solo certifica el origen y la trazabilidad del producto, sino también que ha sido recogido mediante métodos artesanales y sostenibles por profesionales autorizados.

Las herramientas forman parte de este compromiso. La mayor separación entre las varillas, los dientes más cortos y la ausencia de artes remolcadas favorecen una extracción más selectiva y respetuosa con los bancos marisqueros.

Por eso, cuando elegimos un producto con el sello Berberecho de Noia, también estamos eligiendo una forma diferente de mariscar: un modelo basado en la selección, la protección del recurso y el futuro de la ría.