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Meses cuidando la ría para volver: así se prepararon los bancos marisqueros de Noia 

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Hoy arrancó la campaña de marisqueo en Noia. Pero esta vuelta a la actividad comenzó a prepararse muchos meses antes, con la decisión de dar descanso a los bancos y con un intenso trabajo de limpieza, regeneración, siembra y seguimiento. 

Las fuertes lluvias y los temporales registrados a principios de 2026 provocaron una entrada extraordinaria de agua dulce en la ría y un acusado descenso de la salinidad. Esta alteración afectó gravemente al berberecho y a otros bivalvos, causando una elevada mortalidad en diferentes zonas de producción. 

Ante esta situación, se decidió no abrir la campaña de primavera y centrar todos los esfuerzos en proteger los ejemplares supervivientes y favorecer la recuperación de los bancos marisqueros. 

Ahora, ante la nueva campaña, la ría se prepara para retomar la actividad con prudencia. Detrás de esta vuelta hay meses de trabajo sobre los arenales y una idea fundamental: antes de volver a recoger, era necesario sembrar, limpiar y cuidar. 

Dar tiempo a los bancos para recuperarse 

Una de las primeras medidas adoptadas tras el episodio de mortalidad fue reducir la presión sobre el recurso. La suspensión de la campaña de primavera permitió proteger el marisco que había sobrevivido y conceder a los bancos un periodo imprescindible para iniciar su regeneración natural. 

Este descanso se acompañó de muestreos y trabajos de seguimiento para conocer la evolución de las distintas zonas. Porque la recuperación no se produce de la misma forma en toda la ría: cada banco presenta unas condiciones concretas y necesita actuaciones adaptadas a su situación. 

Los últimos controles constatan la presencia de recurso con talla comercial, especialmente en las zonas de marisqueo a flote. La situación resulta más compleja en el marisqueo a pie, más afectado por la mortalidad. Por eso, la vuelta a la actividad se plantea de manera prudente, con cupos y horarios limitados y condicionada por la evolución del recurso y de las condiciones ambientales. 

Preparar el fondo antes de sembrar 

La regeneración de un banco marisquero no consiste únicamente en depositar semilla sobre el arenal. Antes es necesario acondicionar el espacio en el que crecerán los nuevos ejemplares. 

Durante estos meses se realizaron trabajos de labrado y oxigenación del sustrato en diferentes zonas. También se aportó concha para mejorar la estructura del fondo y crear condiciones más favorables para el desarrollo del marisco y la fijación de las larvas procedentes de los desoves naturales. 

En O Taboleiro, por ejemplo, se trabajó previamente el terreno antes de incorporar concha. También se llevaron a cabo actuaciones en áreas como As Pedras, Testal, A Barreira y Entre As Barquiñas. 

El objetivo común de estos trabajos fue mejorar el estado del sustrato, favorecer la regeneración natural y recuperar progresivamente la capacidad productiva de los bancos. 

Más de 5,6 millones de unidades sembradas 

Las labores de acondicionamiento se reforzaron con diferentes siembras realizadas desde el mes de abril. 

La primera gran actuación tuvo lugar en la zona intermareal de O Cuncheiro, donde se sembraron 700.000 unidades de almeja japonesa de aproximadamente 14 milímetros. La semilla procedía del criadero gestionado por la OPP-95 de Noia, lo que permitió garantizar su origen y trazabilidad. 

A esta actuación se sumaron posteriormente nuevas siembras de diferentes especies: 

  • 5.100.000 unidades de almeja japonesa. 
  • 345.000 unidades de almeja babosa. 
  • 110.000 unidades de almeja fina. 
  • 50.000 unidades de berberecho. 
  • 10.000 unidades de ostra. 

En total, desde abril se han sembrado más de 5,6 millones de unidades de bivalvos en los bancos marisqueros de Noia. 

La diversidad de especies resulta especialmente relevante. Además de reforzar las poblaciones de almeja japonesa, las actuaciones incorporan almeja babosa, almeja fina, berberecho y ostra, contribuyendo a recuperar la riqueza y la capacidad productiva de la ría. 

Estas siembras no ofrecen resultados inmediatos. Cada ejemplar necesita tiempo, un sustrato adecuado y unas condiciones ambientales favorables para crecer. Por eso, sembrar es una inversión a medio y largo plazo y una parte fundamental del compromiso con el futuro del marisqueo. 

Una limpieza que continúa 

Otro de los trabajos esenciales ha sido la retirada del exceso de algas acumulado en los bancos marisqueros. Estas labores no se limitaron a una actuación puntual: la semana pasada se realizó una nueva limpieza para seguir acondicionando las zonas productivas. 

Las algas forman parte de manera natural del ecosistema de la ría. Sin embargo, cuando se acumulan en exceso pueden formar una capa sobre el arenal, dificultar la circulación del agua y reducir la oxigenación del sustrato. 

Además, durante su descomposición consumen oxígeno y pueden generar condiciones perjudiciales para el marisco que vive enterrado. Su retirada permite despejar los bancos, mejorar la circulación del agua y favorecer un entorno más adecuado para la alimentación, la respiración y el crecimiento de los bivalvos. 

No se trata, por tanto, de una simple labor de limpieza. Es una intervención directa sobre el hábitat en el que crecen el berberecho, las almejas y el resto de las especies de la ría. 

La nueva actuación realizada la semana pasada demuestra que el cuidado de los bancos es un trabajo continuado. Las condiciones de la ría cambian y obligan a vigilar cada zona y actuar siempre que sea necesario. 

Una vuelta a la actividad con prudencia 

El regreso al marisqueo no significa que el proceso de recuperación haya terminado. Significa que el trabajo realizado durante estos meses, unido a la evolución natural de los bancos, permite plantear una vuelta gradual a la actividad. 

La nueva campaña comenzará con jornadas y cupos limitados. Estas medidas buscan compatibilizar el regreso al trabajo con la protección de un recurso que todavía necesita tiempo, cuidado y seguimiento. 

Lo ocurrido durante este año vuelve a demostrar que el trabajo en la ría no se limita a los meses de extracción. Detrás de cada jornada de marisqueo existen meses de vigilancia, preparación del sustrato, limpieza, siembra y decisiones difíciles. 

La ría de Noia vuelve poco a poco a la actividad porque durante todo este tiempo hubo personas trabajando para preparar los bancos, favorecer su regeneración y proteger su futuro. 

Porque antes de volver a recoger, hubo que cuidar. Y antes de volver al mar, hubo que preparar la ría.